Libro. La Chica que Soñaba con un Cerillo y un Galón de Gasolina – Stieg Larsson, 2006.

Después de leer “Los Hombres que no Amaban a las Mujeres” (el primer tomo de la colección Millennium), mis sentimientos eran encontrados. Por un lado, acababa de leer una obra entretenida que me hizo pasar un buen rato. Por el otro, el libro me resultó demasiado largo para la historia que cuenta, con demasiada paja y rodeado de críticas que lo ponen como mucho más de lo que resultó ser. Sin embargo, su protagonista (Lisbeth Salander) me pareció uno de los mejores personajes de la literatura contemporánea. Por eso no pude dejar de leer la segunda parte de la trilogía. Aquí mi punto de vista sobre “La Chica que Soñaba con un Cerillo y un Galón de Gasolina”.

La historia comienza desde el punto de vista de una niña de doce años que es mirada morbosamente por un desconocido, un hombre que apenas nos describe entre las sombras, ella misma no puede verlo. El tipo la tiene constantemente amarrada a un camastro en una habitación completamente vacía, sin estímulos. Ella lo detesta y la única manera de aliviar su constante dolor es soñando que un día podrá asesinarlo, sólo necesita un cerillo y un galón de gasolina.

Sólo de leer ese inicio quedé preñado. Me pareció tan intenso, tan cruel y tan misterioso que me quedé pegado a las páginas durante semanas sólo por saber más al respecto. No les cuento mucho de la historia, sin embargo, porque justo después de eso, la novela empieza a correr entre otros personajes, en otro lugar y en otro tiempo muy diferentes.

Mikael Blomkvist, el protagonista de la primera parte, goza los éxitos obtenidos luego de sus aventuras en la primera entrega. Sigue trabajando en la revista Millennium, que es una de las publicaciones más respetadas de Suecia, si algo se imprime en sus páginas es porque es cierto y pocos ponen en entredicho sus reportajes. Un buen día Millennium hace una negociación con el periodista Dag Svenson para que escriba varios artículos y un libro completo sobre trata de blancas y prostitución ilegal en Suecia. La esposa de Dag, Mía, está haciendo su tesis sobre el mismo tema y juntos podrían aportar al nuevo libro de Millennium toda la información necesaria para descubrir toda la red de prostitución y corrupción del país.

Mientras esto sucede, Lisbeth Salander regresa de un largo viaje por el extranjero, financiado con sus ganancias económicas luego de sus aventuras en el primero tomo de la trilogía. Ella no hace otra cosa que volver a su país e instalarse cómodamente. Compra un nuevo carro, una nueva casa, le permite a su mejor amiga quedarse en su vieja casa e incluso se la pasa visitando  a su viejo administrador. La vida le pinta bien a Lisbeth.

Si creen que todo esto es el jugo de la novela, se equivocan. En esta ocasión, el autor nos inserta en la historia con mucha más paja que la novela anterior. Hay incluso toda una aventura con Lisbeth Salander en una isla del Caribe que no se conecta en lo absoluto con el resto de la historia y que se lleva páginas y páginas que parecen no terminar nunca. Todo el tiempo esperamos que lleve a algo, pero nunca llega a nada. Si arrancásemos esas páginas, la novela se mantendría intacta.

Ya después de las casi trescientas páginas en las que pasa muy poco, se da el suceso que revienta todo el argumento de golpe y nos atrapa verdaderamente como lectores: un buen día, Salander va a ver a Dag y a Mía, sin que las razones de la visita sean claras. Media hora después, Blomkvist encuentra a sus dos amigos muertos, cada uno con un tiro preciso a la cabeza. En las escaleras del departamento está el revólver asesino y, en éste, las huellas dactilares de una Lisbeth Salander que no aparece por ningún lado. En menos de lo que canta un gallo, ella es anunciada como la principal sospechosa del asesinato. La cosa es… ¿lo hizo?

La versión fílmica (sueca) de Salander

El resto de la novela nos narra las tres investigaciones del caso. Por un lado tenemos a la policía haciendo el trabajo oficial mientras intentan escapar de los escandalosos medios de comunicación, hambrientos por saber más al respecto; por el otro tenemos a Mikael Blomkvist que, siempre fiel a Salander, busca hasta debajo de las pierdas alguna evidencia que lo ayude a salvarla, a demostrarle al mundo (y a sí mismo) que ella no ha sido la asesina; finalmente el jefe de Lisbeth en una empresa de seguridad, hace también lo suyo por enterarse si su empleada fue la asesina de la pareja.

Mientras todos estos hilos se mueven, Lisbeth no aparece por ningún lado y toda la red de corrupción y prostitución de Suecia se moviliza para no verse implicada en los asesinatos de una pareja que estaba a punto de acusarlos a todos a viva voz.

El libro tiene mucha paja al inicio, sin duda. Pero, a diferencia de la primera entrega, una vez que deja la paja atrás y empieza con la verdadera acción no se detiene. Una vez que Mikael encuentra a sus amigos asesinados, el libro es una montaña rusa en la que todos tienen algo que perder. No sólo el autor nos presenta un interesante misterio que nos tiene en ascuas las siguientes cuatrocientas páginas, sino que además le inserta a sus personajes una profundidad gratificante. Los policías tienen problemas personales, conflictos internos y relaciones agresivas. Mikael se ve partido en dos partes, sin detenerse a pensar mucho hacia dónde apunta su fidelidad: ¿hacia sus amigos muertos o hacia Salander que, a pesar de ser su amiga, también puede ser una asesina múltiple?

Stieg Larsson, el autor

Además tenemos a un personaje nuevo que es descrito sólo como un monstruo rubio, un desgraciado de más de dos metros de altura, con los músculos de Hulk y una incapacidad congénita para sentir el dolor. Él está en todos lados sin que podamos saber del todo cómo se conecta con los hechos de la novela. Stieg Larsson sabe conectar los vínculos entre los personajes pero, aun mejor, sabe presentarnos ligas entre el presente y el pasado, algunos datos que desde la novela pasada conocíamos sin saber a ciencia cierta dónde encajaban.

Lo mejor es que, mientras hace todo esto, el autor no deja escapar una sola crítica al sistema de la trata de blancas y la prostitución en Suecia. Su novela está llena de datos, de figuras y de hechos que nos dejan con el ojo cuadrado. Da gusto leer una novela en donde se nota que el señor, antes de sentarse frente a una página en blanco, hizo su tarea y la hizo bien.

La novela sigue un ritmo estrepitoso que nunca se detiene y nunca cansa. Y así se va hasta la última página que, sin duda alguna, nos obliga a levantarnos del asiento y correr a la librería más cercana a comprar el tercer volúmen de la trilogía.

Sigo pensando que Millennium no es la gran trilogía de novelas que mucha gente ha aplaudido como un verdadero logro de la literatura moderna; creo que este segundo volumen dista mucho de convertirse en un gran clásico del siglo veintiuno, como algunos críticos lo han afirmado. Sin embargo sí creo que es un libro que atrapa y entretiene mucho, muchísimo. Y lo mejor es que entretiene hasta la última página. Altamente recomendable si quieren divertirse con una novela como lo harían con una buena película de verano.

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Una respuesta a “Libro. La Chica que Soñaba con un Cerillo y un Galón de Gasolina – Stieg Larsson, 2006.

  1. me sirvio esta informacion para mi ensayo. gracias y pienso que las primeras 50 pag de el libro no me sirvieron pero lo demas interesante

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